De ahí salió un PAN SIN TRIGO!
Porque no comer trigo no debería ser una preocupación solo de personas con
enfermedad celiaca. Ya hemos comido demasiado trigo en nuestras vidas. Son
panes, tortas, pastas, masas…Y mucho trigo quiere decir mucho gluten. Mucho
gluten es formador de las más distintas alergias, conforme se puede ver en el
artículo abajo del site nutrición depurativa.
También está la dieta del grupo
sanguíneo (buscar enlace) de la cual me gustan ciertos aspectos. Uno de ellos
es que personas que tienen la sangre tipo O
no deben comer trigo y derivados.
2 tazas de harina de arroz
integral
2 tazas de harina de arroz blanco
(pueden ser las 4 de arroz integral, pero el pan queda más pesado)
3 tazas de fécula de mandioca
(polvilho doce, en portugués)
3 o 4 cucharadas soperas de
semillas de lino molidas
1 cucharada sopera al ras de
levadura de pan
½ cucharada sopera de sal
1 cucharada sopera de aceite
1 cucharada sopera de manteca
(para dar un gustito a comida de estancia...)
Agua tibia lo suficiente para
amasar (más o menos 500ml)
La masa tiene que quedar un poco
más firme que la masa de torta. Se va revolviendo con la mano y después se bate
fuerte, también con la mano, por algunos minutos.
Poner para descansar en un lugar
calentito de la casa por cerca de 2 horas. Después amasar de nuevo por unos 5
minutos, poner en moldes aceitados y dejar crecer. Llevar al horno caliente.
Cuando se desprenda del molde por los costados, está pronto.
Los panes no quedan “inchados”
como los de trigo, pero sí con una consistencia suave y esponjosa.
Ahora es sólo salir del “lugar
común” – los panes de trigo – y probar!
Para variar se pueden hacerlos
dulces, agregando 3 cucharadas soperas de azúcar mascavo y anis, para quien le
gusta. También, en lugar de agua, usar un té de stevia bien concentrado. De esa
manera tendremos un “pan dulce” apto para diabéticos.



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